domingo, 6 de octubre de 2013

3: la disputa entre la antología de la figura del faraón.




Me pusiste sobre un terreno espacioso, para que mis pies no resbalaran”




En audiciones pasadas la soberanía de cualquier disputa en contra de él era un esquivo un giño a la destrucción, recientes declaraciones antropo ideológicas hacen descubar que tal guiño era una plataforma de calma conversa y el faraón que tanto remoría ahora vive pa` nosotros en congreso  con él. Sumado a esto figuras de alta elocuencia como lo son el hombre lava, y el hombre pirámide se modifican a si mismo frente a espejos convencionales para mostrar nuestros propios retratos con cierto animo de una disputa transformada. La inminencia  de aquella ceremonia frecuente y constante hoy tiene una constitución. 




            Posibles construcciones anónimas participan en convenios análogos a la percepción, como imagen y presentación de lo que constituye el arte, en síntomas y maquinas sistemáticas de preparación mental. Presentando entonces la equivalencia del momento, es posible que el ente deductivo pueda conmover, más que destruir, nuestros aspectos de cotidianidad. El momento es determinante en cualquier aspecto que destruya el instante.







            Como periodo de placer, la conversación con el reducto de la especie convive con el vértigo, y es probable que sea explícita la velocidad que intercede con otras líneas de tiempo, líneas que suceden mas por extra polarización que por secuencias decididas a calmar la intensidad de una persecución interactiva. Lo más sencillo sería permitir al sentido decodificar la presentación cotidiana de la materia, ceder no aplica. Para esa intención se propone una serie de cirugías estéticas planificadas para no recibir información didáctica, ni proposiciones deductivas. Estas cirugías como un método de nueva alienación, permite la subjetivización verdadera, y la deformación de la materia. 




            Seguimos reuniendo descripciones de la mutación matérica del reducto de la especie y entendemos que el método no es la persecución, sino la guerra del dialogo. La presentación estética de la esfera son incitaciones del dominio, para amenazar a sus contrincantes por ahora pasivos. La esfera constituye la aparición metafísica de los astros, de los planetas, de los satélites, de la cabeza. La esfera persuade visualmente la interactividad de los dos ojos. La esfera hace de la sensación de inmensidad de algo que por su tamaño no pertenece al universo de la pseudo percepción instaurada. Se sigue pensando que los ojos son esferas y que en el rostro caben dos, entendemos nosotros de que es una cavidad, un umbral en dirección aleatoria, de perspectiva participativa, de cabeza de cabeza triangular.
si, los mass ones.png

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