domingo, 6 de octubre de 2013

4 : la implementación de una cámara de gas en la tumba de un Egipto republicana.



-“todos los miércoles había congreso de Marte, morían alrededor de 160 diputados semanales, fue el único momento que experimento la verdadera democracia” 

La situación  aislada de persistencia por razones de economía y de emborrachamiento perceptivo que admite una secuencia de imágenes bloqueadas  como la apertura de prisioneros en boga, de la cual eran tomados los más disparatados perfumes. Las fragancias desde el palpito mismo de la oración en el parlamento, aquel diputado tenía una soberanía mental ininterrumpida por veinte años. Padecían entonces la mayoría de la secuencias de palabras que cualquier otro diputado erosionaba de la brillante metodología de un estado a todas las situaciones juntas le daban un nombre en común en distinto idiomas más rápido que el ultimo cohete. Un cohete es un determinante. Un determinante es un jabón. El jabón va en dirección de distintas trasparencias institucionales. Si una mala decisión se tomo un lunes, todos los días son martes. Cuidando entonces la perseverancia de estas decisiones, se ha decidido que en los lunes se tomaran malas decisiones, y por votación unánime la decisión fue derogada por ser mala decisión. Ahora las directrices cambiaron y a cualquier patria bandida. A las 8:49 timbró el teléfono. Cuando me acerque a contestarlo fui yo otro diputado. Y comenzó aquella disputa acerca que noticiero veré en el mediodía. El respondió. No más estupideces se me han ocurrido a mí, Oh! Cuantas lagañas hay en el tiempo, tendré que cambiar mi reloj. Aquello señores se escaparon. El continuó con su aparatoso discurso. Y yo le repetí, mira vale los tipos se piraron, y él siguió dominando lo patético. El me repitió, que en mi discurso carecía de signos de exclamación y alegaba que no tenía sentido seguir con aquella plática. Comenzó su nuevo discurso, con un “no más discurso, yo hablaré cuando no pueda correr el riesgo de cerrar la llamada…” y así continuo luego de cerrar la llamada. Los policías no habían llegado. Creo que uno era gordo y estalinista, los otros se parecen a mí, pero cuando corrí de espalda tropecé mi plasma de 199 pulgadas. Mama tenía el espejo más limpio de todo el barrio, las vecinas venia a mirarse y algunas decían “yo era más gorda en la casa de abuela” incluso abuela viajaba desde menemauroa todos los viernes a verse en aquel espejo, era el vidrio más pretencioso de toda la comarca. Mama tenia algodones para las heridas más blanco de todo el barrio, el barrio entero se estremeció cuando mama murió, y yo herede aquel artilugio, por no haberlo usado para su hemorragia, no supe que hacer con ese preciado coroto, llame a mi abogado, Diego Rivera, el doctor gonzo primo de Doctor Faustroll familia de enfermos y le comente mi situación: con una calma sonriente, propia de los velorios de ataúd roto, mientras mi picazón de ano vertía las alucinaciones más profunda que podía sentir el ser humano utilizando glándulas de conejos. Recuerdo todas las vecinas reunidas en el piso del garaje, algunas tenían las pantaletas verdes, pero no todas. A mama le hicieron un peinado tipo bubalú, que no le quedaba tan mal, aunque en los sesenta y cinco años que viví con ella nunca la peluquera le había llegado a ella. Esta vez toda su ropa tenia nombres, como no tenía dinero tuve que buscar patrocinarte para el velatorio, todas las pizzerías del frente nacional de pizzerías narco-ecológicas se incrustaron a este evento deportivo. Nadie sabía que posición política jugar todos buscaban que cocinarle al faraón.

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